El Cantil

La práctica de la caza y la pesca tiene asociada una serie de peligros y riesgos en mayor o menor medida. Por ello, no se debe olvidar este hecho cuando se practiquen ambas actividades.

Así, par la práctica legal de la caza y la pesca, aparte de la propia licencia, resulta obligatorio tener un seguro de responsabilidad civil para protegerse en caso de ocasionar un daño a un tercero motivado por la práctica de esta actividad. Los mejores seguros para esta actividad se pueden ver aquí. Hay que destacar que el seguro de responsabilidad civil se puede contratar de manera conjunta, esto es caza y pesca, o se puede contratar por separado, para el desarrollo de una actividad o de otra. También hay que apuntar que las cuotas que se deben abonar para tener el seguro de responsabilidad civil para desempeñar estas actividades son muy asequibles si se comparan con la protección que se obtiene de ellas.

Riesgos de la caza

Uno de los principales riesgos de la caza viene motivado porque en ella se usan armas de fuego en la mayoría de las ocasiones. Ello implica un riesgo ya que uno mismo puede verse perjudicado o bien un tercero.

Otro riesgo pasa por los ataques de los animales. Al cazar, uno se mide a un animal y éste puede reaccionar para defender su vida. Por ello, hay que extremar las precauciones, no es juego.

Además, caminar por el monte puede provocar desde lesiones físicas por torceduras, esguinces o fracturas, hasta rasguños o heridas más o menos superficiales y otras lesiones causadas por ramas, piedras o caídas entre otros aspectos. Así, conviene llevar un pequeño botiquín con algunas gasas y vendas y desinfectantes.

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Riesgos de la pesca

La pesca conlleva ciertos riesgos para sus practicantes. Por ejemplo, en varias técnicas de pesca, se produce un acto repetitivo cuando se lanza el cebo al agua. Ello puede ocasionar varias dolencias como contracturas o sobrecargas que pueden llegar a resultar bastante dolorosas. Otro tipo de lesiones comunes en la pesca son las dolencias en ligamentos como esguinces o roturas musculares que se dan por caídas y resbalones.

Por otro lado, la pesca se practica en plena naturaleza lo que implica riesgos de muy diverso tipo. Hay que estar atento en todo momento. Otro punto de atención el tiempo, el sol puede quemar la pie o una tormenta eléctrica puede dañar a un pescador debido a que la mayor parte de las cañas con las que se pesca hoy en día, están fabricadas en carbono, tremendo conductor de la electricidad. Asimismo, conviene proteger los ojos con gafas de sol o polarizadas.

Por último no hay que olvidar que existen peces peligrosos. Hay peces venenosos que tienen púas dotadas de ponzoña y que si se les toca con las manos, provocará hinchazones, dolor e incluso náuseas y fiebres. Otros pueden amputar dedos e incluso las mantas producen descargas eléctricas.

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