El Cantil

La Habana es una ciudad detenida en el tiempo por cuyas venas bulle la efervescencia de un pueblo alegre que no se cansa de bailar al ritmo de la música. Muchos de sus bares representan a la perfección esa mezcla de tradiciones y alegría, de sabores autóctonos y déjà vu prerrevolucionarios. De hecho, un viaje a Cuba estaría incompleto si no visitas sus tres bares más emblemáticos.

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Punto de partida: La Bodeguita del Medio

Famosa en todo el mundo, te asombrará descubrir las reducidas dimensiones del local. Sin embargo, tu encanto te atraerá inmediatamente y casi sin que te des cuenta, habrás traspasado su umbral. Este bar, que data del 1942, debe su nombre a su posición, en el centro de la calle Empedrado, muy cerca de la Plaza de la Catedral.

Sin duda, lo primero que te sorprenderá son sus paredes, donde se mezclan las firmas de desconocidos con personajes tan famosos como Pablo Neruda, Brigitte Bardot, Salvador Allende y, por supuesto, Ernest Hemingway, quien solía pedir siempre un mojito. No te cohíbas, imita al gran escritor porque sabía muy bien de lo que hablaba: el trago hecho a base de ron, azúcar, limón y hierba buena es el ícono del bar y allí sabe como en ningún otro sitio.

Segunda etapa: El Floridita

Todo comenzó en el lejano 1817, cuando en la esquina Obispo y Monserrate abrió un bar que se hizo llamar “La Piña de Plata”. Con el paso de los años cambió su nombre a uno que quizás te resulte más familiar: El Floridita. El empuje de este local fue tal que en 1953 la revista Esquire lo catalogó como uno de los siete bares más famosos del mundo.

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Ante tanto bombo y platillo, no es extraño que en sus mesas encuentres a personajes famosos. Por allí pasó Fernando Campoamor pero también Pierce Brosnan y Giorgio Armani. Aunque no hay dudas de que Ernest Hemingway fue el cliente estrella, así lo demuestra la escultura que le han dedicado y que parece estar tomando su daiquirí mientras escucha las historias de los habaneros. Sin embargo, El Floridita no solo es un bar, puedes aprovechar la ocasión para degustar las ruedas de pargo o el enchilado de langostas, no te defraudarán.

Coloca el broche de oro en el Sloppy Joe´s

Su historia data del 1817, aunque sus años de esplendor discurrieron entre la década del ’30 y el ’50. En aquella época se podían ver a personajes como John Wayne, Gary Cooper y Clark Gable bebiendo el legendario vodka con crema de cacao.

Situado en una posición estratégica, en el corazón del Parque Central, este emblemático bar pasó al olvido pero ahora se le ha devuelto su antiguo esplendor y vuelve a brillar en el panorama habanero. Después de una reestructuración a conciencia, traspasar su umbral implica dar un verdadero salto en el tiempo.

Atrévete a tomar un trago en su espectacular barra de caoba negra, la más larga de Cuba, será una experiencia inolvidable. Y no olvides que tienes más de una treintena de cócteles entre los cuales elegir así que puedes alargar la noche todo lo que quieras.

Fuente de las imágenes: www.flickr.com

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