El Cantil

El turismo rural en la provincia de León tiene una alta demanda y es muy activo, pero a pesar de ello no dispone de una tasa de ocupación muy elevada. El problema viene de la falta de una información de calidad y de los métodos para promoverlo. Son necesarias una serie de claves para desarrollar este tipo de turismo en la red, para destapar todo el potencial que nos ofrece esta romántica zona, un lugar donde la más pura naturaleza se mezcla con un histórico patrimonio formando una dualidad mágica.

La montaña es la gran protagonista en el norte de la provincia. Por un lado se encuentra el Parque Nacional de los Picos de Europa, un complejo único de imponentes montañas que pertenece a tres comunidades autónomas. Las rocas acarician las nubes y su vida viene dada por los ríos y arroyos que las recorren a modo de arterias formando grandes cascadas y gargantas. En el extremo noroeste del término leonés podemos visitar la Sierra de Ancares, que nos evoca el pasado de la cultura castreña.

Descendiendo un poco de las montañas se sitúan paisajes muy singulares, como las Cuevas de Valporquero y las Médulas. Las primeras son un monumento escondido, con un río de aguas cristalinas que ha construido los detalles de esta cavidad. Las segundas, las Médulas, se formaron por la explotación minera en busca de oro por parte de los romanos, y disponen de un paraje en el que pequeñas colinas rojizas salpican una frondosa y verde vegetación.

En el ámbito artístico lo más destacable es la propia ciudad de León, con edificios como la Catedral, San Isidoro o la Casa Botines. Pero en nuestro recorrido rural podemos contemplar también la encantadora Astorga, con su enorme Catedral, el Palacio de Gaudí y sus hermosas calles, con restos de lo que en su día fue una importante ciudad de Roma: Asturica Augusta. Otros lugares con un patrimonio digno de admirar son la comarca del Bierzo, Sahagún o Valencia de Don Juan.

Además, no te puedes ir sin conocer la gastronomía. El embutido recibe gran protagonismo, con la cecina y la morcilla de León, y el botillo del Bierzo. Otros manjares típicos son el cocido Maragato, la sopa de trucha o el lechazo asado. La forma más clásica de conocer sus platos es el tapeo, que alcanza su punto álgido en el Barrio Húmedo de la capital leonesa. Acompañado de unos buenos caldos de la Denominación de Origen Bierzo o de la D.O. Tierras de León disfruta este verano, el mejor en cifras de turismo rural de los últimos años.

medulas

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